Basta con darse una vuelta por cualquier periódico, da igual si es de tirada nacional o local, o por cualquier foro de opinión para darnos cuenta de lo mucho que gusta especular acerca del tema de los fichajes, las bajas, las renovaciones, los tanteos… Toda esta serie de factores que condicionan las confecciones de las plantillas que luego tendrán enganchado a la competición durante toda la temporada a ese aficionado medio.
Quien más y quien menos, se plantea cuales son los puntos debiles de sus equipos, como es posible equilibrar una plantilla, dotarla de versatilidad, mejorar algunos aspectos como el rebote, la anotación desde el perímetro, la dirección, un segundo base…no sé, cada equipo tiene sus necesidades y parte del interés de esta etapa del verano en la que no se puede hablar de competición es realizar ejercicios de ficción, sobre el impacto y la rentabilidad que cada uno piensa que puede traer consigo el fichaje de tal o cual jugador o entrenador.
A esto estamos todos acostumbrados ya que en mayor o menos medida todos los años nos vemos envueltos en esta voragine de rumores, noticias, falacias y demás.
El caso es que dentro de esta costumbre, este año tenemos un equipo que se lleva la palma, el Obradoiro. Después de hacer justicia y hacerse con el ansiado ascenso que la máxima categoría del baloncesto español le debía, situación que genera mi más sincero y absoluto reconocimiento, en esa entidad van a tener que crear un club desde la NADA. Va a aser una especie de partida al PC Basket (no se si alguno os acordáis) pero en el mundo real.
En primero lugar habrá que acometer la busqueda de un director deportivo que ponga cara y dé ideas al proyecto deportivo que se va a crear. A continuación, un entrenador que concuerde con estas ideas y sea capaz de ejecutarlas en el trabajo diario del club y, por último, la composición de una plantilla de 12 jugadores nuevos ( nada a lo que agarrarse para tener una base de la que partir, absolutamente nada), sin draft de expansión ni ningún “invento” que pueda ayudar.
¿Es posible competir en la tantas veces llamada segunda mejor liga del mundo, montando un equipo al completo en un mes? En principio, la respuesta lógica sería la negativa pero en esto de baloncesto hemos visto tantas cosas…
Sin duda, uno de los alicientes interesantes para el nuevo año.
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