Me ha sido imposible ver los últimos doce minutos del partido. La actitud del tercer cuarto y escuchar un tiempo muerto de Chus Mateo en el que no transmitía absolutamente nada (ni siquiera alzar la voz para recriminar determinadas situaciones defensivas que han sido lamentables) ha terminado por acabar con mi paciencia en el día de hoy. Es curioso porque viniendo del partido más ilusionante de la etapa Mateo en Málaga hemos pasado a uno de los más desilusionantes sin solución de continuidad y con los mismo jugadores, por si a alguien se le ocurre recordar las bajas.
Obviando lo sucedido en Manresa (que ha sido un entrenamiento para el equipo catalán, nunca han tenido ninguna exigencia) me gustaría hacer una reflexión que refuerza, a mi modo de ver, lo que vengo comentando en este blog desde que comenzó la temporada en base a los dos últimos partidos. Por un lado, el partido del Madrid nos enseña el nivel que el equipo puede dar si se lo propone (cuando hablo de equipo me refiero a jugadores y a cuerpo técnico) por lo tanto creo que nos tenemos que sentir licitados a elevar el nivel de exigencia a ese tipo de baloncesto, por encima de que un día puedas estar mas o menos acertado.
Por otro lado, creo que no podremos hablar de que se ha construido una base de equipo, algo que parece que mucha gente da por hecho con las victorias, hasta que no demostremos que somos capaces de competir e imponer nuestro sello absolutamente todos los partidos. Se puede aceptar un mal día en el tiro y se puede aceptar que el equipo contrario lo meta todo, pero lo de hoy roza lo no profesional y para mi es intolerable a estas alturas del año que aún no tengamos una base sobre la pista que se vea siempre.
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